Te levantas un día y te das cuenta que todo es lo mismo, miras al salir del tren y ves centenares de personas caminando igual, con la misma cara, con el mismo ánimo. Mientras las mismas preguntas de cada comida familiar, con amigos o hasta con desconocidos te rondan la cabeza: ¿Qué vas a estudiar?
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| Lo que pudo haber sido |
Y es que cuando éramos niños deseábamos poder escoger que destino llevar pero ahora ¿quién quiere tener esa responsabilidad? Pocos son los que tienen claras las ideas a los 18, porque aunque no lo aceptemos, somos niños, grandes, pero aún niños que nunca se han separado de su casa, de sus comodidades y de lo que la sociedad dictaba, el colegio.
Es muy frecuente sentirte perdido en algún momento de tu vida, sin saber qué hacer ni hacia dónde ir, esos momentos en los que todo cuesta el doble porque te falta motivación. Será que nunca hemos visto más allá de lo que tenía que motivarnos. Entonces llega un día, con 18, con 25 o con 50, que tienes ganas de romper con todo, pero a veces ya es demasiado tarde para dejar la hipoteca, las deudas en el banco, los niños... y empezar a preguntarte: ¿Qué es lo que me hace realmente feliz? Y es cuando sabemos que nos hemos perdido en un laberinto que tiene salida aunque escondida detrás de prejuicios y miedos.
Si aún estas a tiempo no permitas que tus dudas y miedos te paralicen, rompe con todo y haz lo que te hace feliz, porque no hay mayor infelicidad que hacer durante 65 años algo que no te llena, no te auto-convenzas de que cuando acabes de estudiar viajarás, porque si no te atreves ahora, ¿quién te dice que te vas a atrever en 4 años? y ¿por que te vas a meter a estudiar ADE si lo que te gusta es que la música mueve tu cuerpo? Descubre lo que eres y empieza a conocerte.
¿Hace falta recordarte que los mayores triunfadores son aquellos que hacen lo que sienten? ¿O que las personas más importantes nunca acabaron sus estudios?
Atrévete ahora y encuentrate
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